miércoles, 23 de diciembre de 2020

CARTA A MI

 Yo me considero alguien completamente imprudente, aislada, y malvada.

A lo largo de mi vida jamás pude imaginar lo mucho que hacía por mal a las personas que me rodean, mi mejor amiga, mi novio de toda mi adultez joven y el amor de mi vida de mi otra etapa de mi vida.

La conciencia es un regalo que pocos poseen y me refiero a lo que realmente es, fijarte en lo que haces para no dañar a nadie, el egoísmo básicamente, el veneno de todos los que me rodean y que mata básicamente lentamente a los que pense que eran mis amigos.

Si alguno lee esto perdón, mis achaques, mi ansiedad mis ganas de ser normal. Una oportunidad me encantaría tener para remediar lo que ahora sé que hice, las consecuencias me comen todas las noches y marchitan lentamente mi corazón junto con la sequedad de mi sangre.

Lo único que me calma es que sé que ya no estoy en la vida de ninguno y por mucho que me duela la soledad prefiero esto que arruinar mas cosad buenas en mi vida, preferí salir de la vida de la mayoría para dejarlos vivir en paz, notablemente sin ansiedad por mis acciones y menos ansiedad de sentir a diario que simplemente no puedo dejar de lastimar, u desepcionar.

Actualmente estoy bien me cuido ya no tomo medicamentos, me rehabilito pero jamás cambiare lo que hice gracias por alejarse, gracias por dejarme estar con mis demonios y conbatirlos en silencio, jamás volveré.

Siempre tranquila, siempre intranquila siempre imperfecta, siempre indecisa y dependiente mi presión por ser diferente y mis ganas de ser feliz...

El Creador en mi camino. 

jueves, 23 de enero de 2020

PIEZAS DE VIDA Y SIN FIN DE RESULTADOS

Las entradas de mi blog, eran simplemente con fines y propósitos, educativos, simplemente sin un fin personal. Al pasar de los años me di cuenta, cuando yo publicaba esto, el amor me invadía de muchas maneras, era joven, estaba en la preparatoria y simplemente tenia 17 años. 


 Vivía mi amor de preparatoria plenamente, y descubría a la par la música, mis dos grandes amores, el saxofón y la guitarra con la cual me enamore perdidamente de un joven, apasionado igual que yo, feliz pensando que el mundo lo teníamos para nosotros, igual que dos chiquillos primerizos, siempre pensando en la independencia de nuestras acciones. 

 Yo era bastante introvertida, como la mayoría de las personas, me atrevo a decir que simplemente no quería vivir con mis padres, siempre peleando, y yo con la carga de pensar que no merecía vivir, que las cosas no estaban bien, que mi nacimiento le costo a mi madre su libertad. 

 Aún así me gustaba mucho la escuela, aunque desde muy chica, estos pensamientos de suicidio e ideas negativas de mi corta vida me asfixiaban, me mataban todas las noches, 5 años y la nena no podía dormir, y claro sin saber porque, sin saber que solo necesitaba alguna ayuda y no profesional, en ese momento sólo un amigo cercano que me enseñara como era ser niño, ridículamente nunca lo supe; siempre aislada, siempre la rara, siempre diferente, no salía por celos de mi padre por lo mismo mis amigos eran simplemente, mis pensamientos y las cosas que aprendía en la escuela.

Me gustaba sentir el aire en las mejillas, ver los atardeceres con todos esos colores brillantes y bonitos con algunos pájaros escondidos entre las nubes, era feliz cuando encontraba una piedra de gis, me la terminaba haciendo figuras en el suelo, aunque siempre que llegaba mi madre, cansada de trabajar, con hambre y sin aliento, solo me pedía que tuviera orden y que limpiara.

En la escuela siempre todo igual y yo esperando, algún amigo cercano para poder platicar o compartir las cosas que sentía, las vivencias y las cosas típicas que simplemente un niño de mi edad necesitaba, algo de paciencia y un abrazo, ahora comprendo que "para recibir calidez, hay que mostrarla", y yo simplemente no tenia ni una pizca de ello por ninguna parte, por eso la mayoría se alejaban o tal vez les daba miedo, la mayor parte del tiempo, solo lloraba y me aislaba.

Actualmente las cosas no han cambiado mucho, solo que e aprendido a ser diferente y un poco a sonreír, me gusta mucho la comida y viajar, aunque como todos sabemos en el mundo de los adultos y demás no hay nada en medio. 

Días esto tiene sentido, pero la soledad te quita demasiado espacio en la mente, demasiada cordura y las cosas funcionan cuando quieren 

Mis poemas canciones, acordes y mi pasión se terminan poco a poco...